La trágica historia de Lucian Freud, el célebre pintor adicto a las apuestas al que le atribuyeron al menos 40 hijos

Era extremadamente lento con el pincel, pero en la vida amaba la velocidad, la improvisación y el riesgo. Le horrorizaba la seguridad de la clase media, y se empleó a fondo para que a él nunca le faltasen problemas.
Mientras se encaminaba a ser uno de los artistas más aclamados del siglo XX, Lucian Freud -acaso su mejor retratista-, frecuentó la compañía de estafadores y ladrones, al mismo tiempo que mantuvo incontables y crueles relaciones amorosas.El también artista griego Panayiotis Vassilakis (más conocido como Takis) dio en una ocasión un dato que lo retrataba: estimó que había tenido al menos 500 amantes. Se supo también: acumuló accidentes y condenas por conducción temeraria y fue perseguido por deudas salvajes en el juego que, cuando la cosa se le iba de las manos, pagaba con pinturas.La trágica historia de Lucian FreudMucho antes de que sus cuadros alcanzaran cifras estratosféricas, sus mayores coleccionistas fueron los corredores de apuestas. Todo lo que ganaba con la venta de sus cuadros lo gastaba (y a menudo perdía) en las carreras. E incluso cuando le prohibieron la entrada en los hipódromos, se disfrazaba de forma estrafalaria para burlar la seguridad.

Francis Facon y Lucian Freud, en una imagen tomada en 1974. Foto: EFE

Pero a medida que aumentaba el valor de sus cuadros y su cuenta corriente a acumular sumas millonarias, el gusto por el juego se desvaneció. La razón: para Freud, jugar no tenía que ver con el hecho de ganar sino con la posibilidad de perder.

“Reflejo con dos niños (Autorretrato)”, del pintor británico Lucian Freud. Foto: EFE

Todo en la vida de Lucian Freud estuvo marcado por el riesgo, como por ejemplo su propia determinación por la pintura figurativa en un momento en el que todos la daban por muerta.

“Bruce Bernard”, el retrato hecho por Lucian Freud. Foto: AFP

Su vida amorosa, también: siempre estuvo detrás de la conquista de mujeres. Otro dato ayuda a retratarlo: tuvo hasta 5 novias al mismo tiempo y en un año, 1963, tres de ellas quedaron embarazadas. Reconoció 14 hijos, pero se le atribuyen al menos 40.De mostrar pocas dotes académicas a ser el artista vivo mejor cotizadoFreud había nacido en Berlín en 1922, pero tuvo nacionalidad británica. Su padre, el arquitecto Ernst, fue el hijo menor de Sigmund Freud. En 1933, luego de la llegada de Hitler al poder, los Freud se mudaron a Londres, donde Lucian mostró pocas dotes académicas, pero una escultura -un caballo en arenisca- le permitió ingresar a la Central School of Arts and Crafts de Londres.

Lucian Freud llegó a ser el artista vivo mejor cotizado. Foto: AFP

Era un bohemio, le gustaban los barrios sórdidos y los juegos de azar (“Las deudas me estimulan”, dijo una vez). En 1948, se casó con Kitty Garman, a quien pintó en varios retratos, como “Niña con rosas”.Sus primeras obras, a menudo con una narración implícita, tenían una fuerte influencia de pintores de la Neue Sachlichkeit (Nueva Objetividad) alemana, como Otto Dix, aunque sus influencias se remontan a Alberto Durero y los maestros flamencos. Y a veces se aventuró en el surrealismo.

La obra “Cabeza de chico”, de Lucian Freud. Foto: EFE

Una influencia decisiva fue Francis Bacon, un artista que como él estuvo en la Bienal de Venecia de 1954 y que aparece en una de sus obras más famosas, una cabeza pintada en óleo sobre cobre. La libertad de Bacon inspiró a Freud para dejar los retratos lineales y pasó a un estilo de retrato más áspero.

Uno de los dos únicos retratos que Lucian Freud hizo de su amigo Francis Bacon. Foto: EFE

“Los colores profundos y saturados tienen una significación emocional que quiero evitar”, dijo una vez. A su biógrafo, Lawrence Gowing, le dijo: “Para mí, la pintura es la persona”.

Lucian Freud, el pintor que le dio un nuevo sentido al desnudo

Freud tenía una fuerte inclinación autobiográfica. “Mi obra es enteramente sobre mí y mis alrededores”, sostuvo. Y sólo en raras ocasiones, Freud aceptó pintar un retrato oficial, como el que hizo del coleccionista Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, totalmente vestido, en “Hombre en una silla”.Su grave retrato de la reina Isabel (2001), que la muestra coronada por la una diadema de diamantes, dividió las aguas. Algunos críticos elogiaron la pintura diciendo que era veraz, pero un editor de arte de The Times, de Londres, escribió: “El cuello no deshonraría a un pilar de rugby”. El fotógrafo real dijo que “deberían encerrar a Freud en la Torre de Londres”.

“Hombre pelirrojo en una silla”, de Lucian Freud. Foto: EFE

En 2008 se convirtió en el artista vivo mejor cotizado, cuando se pagaron 33,3 millones de dólares por su obra “La supervisora de subsidios durmiendo”. Falleció el 20 de julio de 2011, a los 88 años, en Londres. Con información de La Vanguardia

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