Después del conflicto, el Patio de los Lecheros reabriría el 1° de diciembre

Después de un conflicto entre los socios que tienen la concesión y otro con los empleados que no perciben sus sueldos desde hace meses, se llegó a un principio de solución para el Patio de los Lecheros​. El predio gastronómico, ubicado en Caballito, reabriría el 1° de diciembre.
La información fue confirmada por fuentes del Gobierno porteño, que ofició de mediador en el conflicto, y trajo un poco de alivio. En abril, los trabajadores de los distintos puestos de comida del predio de Donato Álvarez y Bacacay se encontraron con los portones cerrados. Desde entonces, no pudieron ingresar más.El espacio, que alguna vez fue un playón ferroviario de carga y descarga de leche, se reconvirtió en patio gastronómico a finales de 2016. El Gobierno porteño concesionó la explotación a un privado, a cambio del pago de un canon.Así arrancó el Patio de los Lecheros, primero con seis containers transformados en puestos de comida. A lo largo de los últimos tres años, sumó otros cuatro. Además de parrilla, pescado, helados y bebidas, había gastronomía mexicana y asiática. Era un éxito. Abría de martes a domingo y recibía a unas 10.000 personas por semana.

El Patio de los Lecheros atraía una gran cantidad de público con su oferta gastronómica.

Cuando empezó la cuarentena por el coronavirus, el 20 de marzo, el Patio siguió abierto, con la modalidad de venta de comida para llevar. Pero en abril apareció cerrado, y los cocineros, ayudantes, cajeros e inquilinos de los puestos gastronómicos no pudieron volver a disponer del espacio ni de la mercadería que quedó dentro de las heladeras. “Un día llegamos y nos informaron que había cambiado la seguridad de parte de Ramiro Fernández Pazos (uno de los socios). No nos dejaron ingresar. Y a partir de ahí nos vimos obligados a dejar de trabajar”, dijo Emiliano, uno de los empleados afectados, cuando decidieron manifestarse frente al predio.

En abril, los trabajadores se encontraron cerrado el portón del Patio de los Lecheros. Foto Juano Tesone

En ese momento explicaron que habían quedado más de 150 trabajadores en la calle. “Cien están en negro y no cobraron nada, ni el ATP por no estar registrados ni tener ningún tipo de aporte de los empleadores. Y el resto, 50 en blanco, cobramos hasta hace dos meses el ATP. Ahora no cobramos ni tenemos respuesta”, comentó entonces una empleada.El Patio de los Lecheros tiene mesas y sillas al aire libre, por lo que podría haber recibido clientes desde septiembre. Pero una puja de intereses entre los miembros de la sociedad concesionaria lo impidió.

El Patio de los Lecheros pertenece a la Ciudad, que se lo dio en concesión a una sociedad. Foto Juano Tesone

Fernández Pazos hoy vive en el exterior y su hermana, María Soledad, sería la apoderada. De acuerdo a las declaraciones de los empleados, Fernández Pazos habría querido romper su sociedad y habría intentado rescindirle el contrato a los locatarios, quienes tienen dos años más de alquiler acordado.”Ramiro tiene el 80% de las acciones, el restante 20% lo tiene Emiliano Moran, quien administraba. Pero no sabemos dónde está la plata y le hicimos una denuncia por administración fraudulenta. Estamos haciendo un esfuerzo para que (el patio) pueda volver a abrir pero es muy difícil”, había dicho el abogado de Fernández Pazos a BAE Negocios.Finalmente, intervino el Gobierno porteño y acordó con la empresa que el Patio de los Lecheros reabra el martes 1° de diciembre. Después de reuniones con los distintos sindicatos gastronómicos involucrados, también consiguió que la empresa se comprometa a pagar una suma de compensación a los trabajadores por los salarios adeudados y a regularizar a los empleados sin registrar.La historia

El Patio de los Lecheros se llama así porque solía ser el playón ferroviario donde descargaban los tarros de leche que llegaban de los tambos del interior. Foto Juano Tesone

El gran playón adoquinado que ocupa la esquina de Donato Álvarez y Bacacay, junto a las vías del Sarmiento, era una playa de descarga y aprovisionamiento de leche. De ahí, el nombre.Comenzó a funcionar a principios del siglo XX. En el predio se descargaban los tarros de leche que el tren traía de los tambos del interior. Los lecheros, la mayoría inmigrantes, luego distribuían el producto en carros y sulkys por los barrios.La obligatoriedad de pasteurizar la leche, la desaparición del oficio y el surgimiento de las grandes industrias hicieron que el terreno quedara en el abandono.Durante décadas fue un baldío, hasta que se reconvirtió de mano de la gastronomía. Hoy, con la pandemia y la falta de seguimiento en las modalidades de contratación por parte del concesionario, volvió a sus días más difíciles.NS

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