Otra muerte y un reclamo que se repite: controles a las picadas de motos en los bosques de Ezeiza

Poco después del mediodía, se empiezan a ver más motos de las habituales en las calles. Van hacia un destino: los bosques de Ezeiza, a metros de la Autopista Riccheri, en el Sur del GBA. Llegan desde Luis Guillón, El Jagüel, Monte Grande, Lomas, Florencio Varela, Quilmes y otros puntos de la zona Sur del Conurbano. El punto de reunión congrega cada domingo a centenares de jóvenes con el objetivo de hacer carreras y piruetas.Son picadas ilegales y con bastante frecuencia ocurren accidentes gravísimos. El domingo 29 de septiembre fue el último caso. Dos motociclistas chocaron de frente luego de que uno de ellos girara en “U”. Hubo un muerto y un herido muy grave, que sigue internado en estado crítico. Un video tremendo del momento exacto del choque se viralizó por WhatsApp y otras redes sociales. El tema de las picadas ilegales en las calles internas de los bosques de Ezeiza volvió a estar en boca de todos, aunque es una polémica tradición que lleva no menos de 20 años en ese lugar.Entre los vecinos hay opiniones muy divididas. Están quienes piden controles y que se detenga a los participantes, y también las familias que consideran que las picadas van a seguir existiendo y lo que debe haber son espacios “preparados y seguros para que estos chicos puedan correr”. La discusión está instalada. Mientras tanto, ya serían al menos ocho los jóvenes fallecidos en picadas sólo en ese lugar alejado del casco urbano, pero que se convirtió en punto de encuentro semanal para decenas de “amantes de la velocidad”.

Al menos ocho jóvenes fallecieron este año por picadas en los bosques de Ezeiza, según los vecinos.

El último caso terminó viralizándose y llegó a oídos de Viviam Perrone, la fundadora de “Madres del dolor”, una ONG de familiares de víctimas de accidentes de tránsito. Tras la muerte, Perrone afirmó haberse comunicado con el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados, que le habría prometido más controles. “Es una pena que el señor Granados no haya hecho algo antes, si ya sabía de estas muertes”, afirmó Perrone. Clarín intentó comunicarse con la Comuna de Ezeiza, pero no recibió una respuesta.

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“La familia del chico muerto queda destruida, son los que sufren por esta desgracia. Pero ellos haciendo esto ya saben que están jugando con sus vidas y no les importa nada”, señala Adrián Benítez Ocampo, vecino de la zona. Otro de los reclamos es la procedencia de las motos. “Si piden los papeles, el 90 % no los tienen y el 10 % restante están rearmadas con piezas compradas en Facebook provenientes de motos robadas”, advierte Fabián, otro vecino.Muchos piden más controles. Gente de la zona que prefiere mantener la reserva de su identidad cuenta que han llamado a la Policía en varias oportunidades pero “cuando los agentes o los gendarmes van a controlarlos, los rodean con las motos y los amenazan”. El lugar es muy concurrido, lo que lo transforma en más peligroso. Incluso en la web se ven videos en los que las motos se van peligrosamente encima del público.

En algunos casos también llevan cuatriciclos para hacer piruetas.

Del otro lado, hay quienes opinan que esta práctica está ya tan instalada en el distrito que el castigo o la persecución no resolverá el problema. “Hace dos décadas pasa esto, lo sé porque yo iba. Lo que pedimos es que haya un lugar apropiado donde los chicos que quieren correr lo hagan de manera segura. Los velódromos te piden $ 5.000 por unos minutos”, plantea Roxana Alejandra Martínez, de Luis Guillón. Los accidentes por esta práctica en la calle son moneda corriente, cuenta. “Un chico que venía de ahí murió hace poco en la esquina de mi casa, lo encerró un auto por la bronca de saber que venía de las picadas. Hace poco murieron otros dos”.

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Con sólo googlear “Stunt Ezeiza” aparecen numerosos grupos y páginas. “Stunt” es el nombre de esta práctica que consiste no sólo en levantar la mayor velocidad con motos preparadas, sino también hacer trucos sobre ella. Toman la palabra en inglés que denomina a los dobles de riesgo del cine (stuntman), expertos en esta clase de maniobras peligrosas. En “Stunt Ezeiza”, una de las páginas más populares con 19.600 seguidores, hablan abiertamente del tema y suben fotos de los últimos encuentros, a la vez que invitan a los próximos. Allí se ven imágenes de muchas prácticas peligrosas: un joven haciendo “willy” con un cuatriciclo, otros haciendo equilibrio sobre la rueda delantera de sus motos y carreras en las que cuatro al mismo tiempo corren en una calle de mano única, con muy poco espacio para maniobrar ante una caída.El pedido que engloba a los vecinos, más allá de las opiniones, es que se tomen medidas para evitar que sigan muriendo chicos.OpiniónViviam Perrone, mamá de Kevin Sedano, atropellado el 1 de mayo de 2002. Integrante de “Madres del Dolor”. “Todos saben dónde se encuentran los circuitos ilegales, cuáles son los días que se corren, en qué horario se hacen, en qué estaciones de servicio se juntan y hacen apuestas, desde donde salen y adónde llegan. Los vecinos se quejan, las denuncias se hacen pero los jóvenes siguen muriendo. Es difícil saber qué pasa por sus cabezas. ¿Por qué quieren participar de estas carreras? Hablan de adrenalina y de amor por sus autos y motos pero cuando uno les ofrece un lugar para que puedan correr sin generar un peligro para ellos y los demás, no quieren ir ahí. Prefieren Panamericana, General Paz, los bosques de Ezeiza o Acceso Sudeste.Antes sólo corrían en el conurbano. Eran unos pocos autos o motos que se juntaban y hacían algunos kilómetros. Ahora llegan a reunirse 70 autos en plena capital. ¿Qué se está haciendo para evitar estas carreras? ¿Qué se hace para salvar vidas?No sirve sólo ir a estos lugares y hacer multas por exceso de velocidad. Tampoco se puede salir a perseguirlos. Habría que pensar en diferentes métodos para hacerles comprender que se pueden convertir en asesinos al volante o que pueden terminar con sus propias vidas.

Las páginas de Facebook que usan para coordinar los encuentros tienen más de 19.000 seguidores.

Sería importante que quienes participan de estas carreras ilegales reciban charlas de familias del dolor: madres, padres y hermanos a los que les mataron a un ser querido en un hecho vial y nos arruinaron la vida. Tendrían que asistir a estas charlas y también ir a hospitales a ayudar a quienes quedan lesionados por hechos viales. Así van a poder ver y vivir las consecuencias de la velocidad al volante.Además tendríamos que preguntarnos por qué los intendentes no hacen algo en sus distritos. ‘Hacer algo’ no significa enviar a un policía a que les cobre por usar el lugar para correr. Tampoco significa echarlos a otro municipio. ‘Hacer algo’ es educar.Las muertes viales son la primera causa de muerte en los jóvenes de entre los 5 a 27 años de edad.Muere casi una persona por hora en la Argentina por hechos viales. Todos debemos entender que los autos y motos se pueden convertir en armas”.FA​

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