Ivanna Martinenghi: “yo soy taurina y si algo me define es ir para adelante como un toro”

Brand Studio para Ford¿Cuál es la fuerza que te mueve? Todos necesitan fuerza para superar desafíos, fuerza para perseguir los objetivos. Desafiar los imposibles requiere fuerza, enfrentar los miedos también. Hay historias de personas que inspiran a seguir siempre buscando esa fuerza interior que permite llegar más lejos. La historia de Ivanna es un ejemplo de esto.Y en ese contexto aparece Ivanna Martinenghi, que con un rostro angelical que no acusa los golpes que recibió, puede confundir a más de uno. Pero dejemos algo claro, esta luchadora de Artes Marciales Mixtas (MMA) a la que llaman “La Parca” tiene 30 peleas en Kick Boxing, 10 en Muay Thai y llegó a luchar en el célebre Combate Américas, una franquicia estadounidense que reúne a los mejores luchadores de Latinoamérica.

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En diálogo con Brand Studio, contó que le gusta brindar conceptos de defensa personal a mujeres y que más allá de pelear le gustaría unir el deporte que ama con la carrera que está terminando (Comunicación Social) para darle difusión a las MMA con enfoque más femenino. Eso sí, a la hora de entrenar prefiere enfrentar hombres que incluso pesan 30 kilos más que ella, no sólo porque todavía no hay tantas chicas en la Argentina practicando al máximo nivel, sino para demostrar su potencia contra rivales que la superan en peso. “Yo soy taurina y si algo me define es ir para adelante como un toro”, cuenta entre risas.- ¿Cuál fue tu primera aproximación a las Artes Marciales Mixtas?- Mi primera aproximación a las peleas fue gracias a mi mamá, que me incitó a empezar a hacer deporte y como a mí no me gustaba ninguno me dijo que me iba a llevar a hacer boxeo. Fui a una clase con el Karateca Medina. El nivel era bastante amateur, pero me fascinó. Me encantó el entrenamiento. Me generó querer conocer sobre artes marciales. Me inicié en el Kick Boxing, de ahí fui al Muay Thai y eso me llevó a las MMA.- ¿Se imaginaba tu mamá lo que iba a venir después?- Mi mamá nunca se imaginó que iba a terminar compitiendo. Lo hizo más por un acercamiento deportivo, recreativo y no tanto por subirme a un ring a pelear. Hoy se ríe y lo ve con cierta ironía porque la verdad es que se asusta mucho cada vez que peleo.- ¿A qué dificultades te enfrentas, dado que no es un deporte tan difundido como por ejemplo en Brasil? ¿Afrontaste inconvenientes extra por ser mujer?- Fueron 10 años muy duros que yo muchas veces los comparo con una carrera universitaria. Para mí las MMA son realmente una profesión. Hay mucha dedicación atrás de una pelea. Hay que entrenar muchos años para mejorar como peleadora. Siendo mujer el ambiente también se hace difícil a veces. Me subestimaron mucho, pero una vez que fui compitiendo, mostrando mi garra, mi compromiso y mi valor fui cerrando bocas. Para que te tomen en serio hay que ser muy constante, tener mucha disciplina, querer competir e ir por todo.

El sueño de Ivanna Martinenghi es pelear algún día en UFC, al igual que su ídola, Ronda Rousey.

– ¿Cómo fue que decidiste hacer combates semi profesionales y profesionales?- Eso te lo propone tu entrenador cuando te ve en condiciones como para subir ese escalón. Cuanto más competís es mejor porque te da ese roce y esa experiencia necesaria para sentirse cómoda en un ring o en una jaula.- ¿Qué significó para vos subirte a una jaula de Combate Américas?- Fue el punto de inflexión en mi carrera como peleadora. Sentí a flor de piel lo que era el profesionalismo dentro de las MMA. Hubo muchas sensaciones: nervios, ansiedad, expectativa, ilusión… Es un trabajo que como peleadora te lleva muchos años, por lo que es la ilusión de estar ahí representando a la Argentina, a mi bandera, de tener el aguante de tus compañeros y de tu entrenador. Fue muy emocionante ver a mi familia y a mis amigas haciéndome el aguante.- ¿Cómo fue esa pelea?- Los primeros cinco segundos fueron de nerviosismo pleno. Cuando entré a la jaula con la bandera argentina y me pusieron el himno fue muy emocionante. Pero después que tirás o recibís la primera piña los nervios se acaban y es hora de afrontar la pelea. Con el primer golpe se vuelve todo real y tangible.- ¿En qué pensás cuando una pelea se empieza a complicar?- Cuando estás arriba de la jaula el mundo desaparece. Estás muy concentrado en lo que sucede. Yo no apelo a mi familia ni a ninguna imagen cercana, sino al instinto de supervivencia, de querer dejar todo y de dar hasta el último aliento que tengo.- ¿Cómo te llevás con la recuperación tras una pelea que no fue bien?- Te genera mucha frustración y tristeza, por todo esto de que moviliza muchas emociones y uno deja todo por el resultado. Pero uno se recupera, sigue entrenando, se da cuenta de que hay un montón de cosas por mejorar y sigue adelante. Ahí te ponés a proyectar tener mejores peleas a lo largo de tu carrera.- ¿Cómo es para tu entorno esta pasión tuya?- Mi grupo de amigas es la antítesis de lo que es el palo de las MMA y mi familia también. No son cercanos a este deporte. Ninguno sabe ni siquiera tirar una piña (se ríe). Mis amigas siempre me apoyaron. Me fueron a ver a las peleas más iniciales de mi carrera.

La luchadora argentina estuvo en el Combate Américas, una de las citas más importantes en el ambiente del MMA.

– ¿Cuál es la parte que por ahí no ve la gente de las peleas?- Hay mucha cabeza. Hay una preparación estratégica de parte del peleador a la hora de considerar con quién vas a pelear y sus habilidades técnicas. Es un juego de ajedrez.- ¿Qué lecciones pudiste trasladar de las MMA a tu vida?- Las enseñanzas de las MMA las aplico para todas las instancias de mi vida. Me dio mucha garra, mucha constancia, disciplina y humildad. Los valores que me dieron las MMA los aplico constantemente en mi forma de ser.- ¿Cuál es tu factor distintivo respecto de otras luchadoras?- En las últimas dos peleas lo que más me diferenció fue ir para adelante sin importar nada. En México me pusieron una rival que era una “asesina”, que venía noqueando a todas sus oponentes. Estaba mucho más preparada que yo. Me avisaron sólo con dos semanas de anticipación. Esa pelea me enseñó a ir para adelante pase lo que pase y no bajar nunca la cabeza. Desde lo técnico siempre me sentí más cómoda con el boxeo, con el Muay Thai y el Kick Boxing. Es lo que más entrené y lo que me resulta más natural.- ¿Qué sueños tenés por delante?- Inicié con el sueño de pelear en UFC. Admiraba mucho a una luchadora que se llama Ronda Rousey que fue campeona de múltiples cinturones en UFC y me encantaba cómo peleaba. Toda mi inspiración se basó en ella. Mi sueño era pelear en UFC y cuando me ofrecieron Combate Américas me dije “estoy viviendo mi sueño”. Vi un profesionalismo y un nivel de peleadores sorprendente. Mis objetivos son seguir haciendo carrera. Además estudio Comunicación Social y trabajo. Me gustaría unir las MMA a mi carrera de comunicadora. Me gustaría difundir las MMA desde un lado femenino y desde alguien que sabe lo que es recibir una piña.- ¿Es cierto que entrenás mayoritariamente con hombres?- Sí, en principio porque no somos tantas las chicas que peleamos a un nivel semi profesional o profesional. Por un lado siempre me gustó darle clases a mujeres desde un lugar de la defensa personal, enseñarles cómo protegerse, cómo pararse, cómo tirar una piña. Pero por otro, entrenar con un tipo que pesa 30 kilos más que yo me da una confianza que cuando subo al ring y me enfrento con una chica de mi peso siento que me la tengo que llevar puesta.- ¿Qué le dirías a las chicas que se están iniciando en las MMA con el sueño de competir? Ir para adelante. Los sueños se pueden cumplir. Yo nunca pensé que iba a pelear en un evento como Combate Américas, que iba a ser televisado, que iba a pelear con tres argentinos, que iba a salir a una jaula con la bandera argentina. La verdad es esa: seguir a pesar de los golpes, de los tropezones, siempre seguir. Si te gusta y tenés pasión por lo que hacés, tenés que seguir. Soy taurina y si algo me define es ir para adelante como un toro.

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