A dos meses de haber votado, España no logra formar gobierno: ¿qué pasa?

A casi dos meses de haber ganado las elecciones que lo convirtieron en el candidato más votado pero sin la mayoría necesaria para ser automáticamente investido presidente de España, el socialista Pedro Sánchez sigue fatigando el músculo de los acuerdos políticos en lograr los apoyos que necesita para que el Congreso de los Diputados lo nombre, por segunda vez, jefe de gobierno. Desde que asumió en La Moncloa, en junio de 2018 luego de una moción de censura presentada contra Mariano Rajoy, Sánchez sigue siendo el presidente en funciones pero está inquieto por lograr que la legitimidad que esta vez le dieron las urnas el 28 de abril se concrete en una investidura.

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Desde que ganó, el socialista coquetea con dos escenarios: negociar los apoyos necesarios para gobernar y hacerlo en solitario durante los próximos cuatro años que, si no hay imprevistos, debería durar la XIII Legislatura. Sin embargo el resquebrajamiento del mapa de partidos complica las negociaciones que Sánchez pretende entablar a uno y otro lado del tablero. Porque la suma de los 123 diputados del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) más los 42 que obtuvo Pablo Iglesias (Unidas Podemos), el aliado más lógico del socialismo, no alcanzan para lograr la mayoría de 176 escaños -la mitad más uno de los 350 miembros del Congreso de los Diputados- que convertiría a Sánchez en presidente.

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias./ Europa Press

Iglesias, sin embargo, le reclama formar un gobierno de coalición en el que su partido -originalmente el de los indignados- ocupe ministerios. El PSOE contraoferta con una metáfora elíptica: les propone un “gobierno de cooperación” y presencia concreta en niveles más bajos de la administración, nunca un sillón en la reunión de Consejo de Ministros de los viernes. Desde el 28 de abril, Sánchez e Iglesias se reunieron tres veces en las que no avanzaron. Acaban de acordar un próximo encuentro para este martes. “Hay una amplia mayoría que está deseando vernos gobernar juntos, combinando la experiencia del PSOE con la frescura y la valentía de Unidas Podemos -dijo su líder, Pablo Iglesias-. No podemos decepcionar a toda esa gente y creo que Pedro Sánchez no los va a decepcionar.” “La Constitución obliga al candidato a buscar los apoyos y el PSOE cada día dice cosas diferentes”, se quejó.De adhesiones y abstenciones El socialismo, mientras tanto, reagrupa fuerzas en su propio TEG, ese juego de estrategia que fue popular en los hogares a fines de los ’90. Porque, para que el viento sople a su favor, deberá lograr adhesiones, por un lado, y abstenciones, por otro. Pedro Sánchez podría tratar de lograr la mayoría sumando sus escaños a los de Unidas Podemos, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y algunas otras fuerzas regionales, más la necesaria abstención de los separatistas catalanes. Pero esa es una fórmula polémica, como todo gesto político que involucre al independentismo. Por lo tanto, el PSOE está tratando de atenuar el impacto generando expectativa en un poco posible pacto de abstención con la centro-derecha. El presidente en funciones convocó en secreto a los líderes del Partido Popular, Pablo Casado, y a Albert Rivera, de Ciudadanos, para tratar de ablandar el “no” que el bloque de centro-derecha le grita en la cara.

El presidente del gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se reúne con Pablo Casado en el Congreso de los diputados./ Europa Press

Casado asistió a La Moncloa este lunes por lealtad institucional, según dijo, pero insistió en que sus 66 diputados votarán en contra de la investidura de Pedro Sánchez. “El PP no puede convertirse en un partido antisistema”, disparó el secretario de la organización, José Luis Abalos, ante la posibilidad de que Casado no se abstenga.Rivera, que cuenta con 57 escaños en el Congreso que deberá aprobar o no la investidura de Sánchez, faltó a la cita. Ni siquiera aceptó la invitación. “Vamos a ser fieles a lo que nos dijeron más de cuatro millones de españoles que sabiendo que no íbamos a hacer presidente a Sánchez nos votaron”, dijo Inés Arrimadas, la portavoz de Ciudadanos.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera./ EFE

Sánchez no se resigna a perder la abstención de Ciudadanos, que atraviesa una crisis. La disyuntiva entre negociar una abstención o votar en contra está desangrando al partido de Rivera, que en las últimas horas sufrió el alejamiento de algunos nombres importantes entre sus filas. “El veto al PSOE es incomprensible -dijo Abalos-. Le pedimos que escuche a su partido y se abstenga en la investidura del candidato Pedro Sánchez, que escuche a su alrededor, que recapacite. ¿Cuántos diputados tienen que dimitir para que Ciudadanos sea lo que se esperaba de ellos?” Y agregó: “Los populismos, los extremismos y los movimientos rupturistas encuentran en el caos y en la falta de consensos su razón de ser y su oportunidad. No sea populista, no se convierta en un problema para su partido y para España”, exhortó a Rivera.Alternativas, plazos y nuevas elecciones El PSOE admitió que Pedro Sánchez podría someterse a una sesión de investidura sin tener acordados los apoyos. A partir de ese momento, si no lo lograra en esa sesión, habría una segunda 48 horas después pero comenzaría a correr el tiempo de descuento: habría 60 días para formar gobierno antes de volver a convocar elecciones. “Tiene el encargo del rey y tiene un resultado electoral expresado en las urnas que también obliga a presentarse, no a hacer una huida de esa responsabilidad y, por tanto, comparecerá y si no ha comparecido antes, es porque estamos precisamente buscando esos apoyos”, dijo el secretario del PSOE. Es posible que la primera sesión de investidura, prevista para la primera quincena de julio, se postergue por el bloqueo en las negociaciones sobre el que opinó el ex presidente español Felipe González: “Hay que mandarlos al rincón de pensar. Piensen ustedes qué quieren para España, no para sí mismos”, retó González a los líderes de los partidos. A Pedro Sánchez no le sobra el tiempo. Pero no está dispuesto a que no se le note la ansiedad. Hay encuestas que ya circulan por La Moncloa y que aseguran que, en caso de una repetición de elecciones, los resultados seguirían siendo favorables para el socialismo. Ese escenario revelaría, sin embargo, el fracaso de un clase política que, en el afán de cuidar su propia quinta, no es capaz de acordar la gobernabilidad de su país.

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