Para curarte mejor

“¿Probó alguna vez con shiatsu?”, pregunta el doctor a quien pocos podrían tildar de orientalista o esotérico , cuando se le describe el combo de mal sueño, horas de escritorio y contracturas que derivó en la visita. La digitopuntura, cuenta, se utiliza en Japón para reducir la fatiga y prevenir enfermedades al trabajar con la capacidad de recuperarse del propio cuerpo mediante presión digital y manual aplicada en distintos puntos. “Yo me manejo por resultados y eso puede servir para mejorar el descanso”, explica. Ante la complejidad de la vida cotidiana y su sobrecarga de estrés, cada vez es más habitual que la alopatía se abra a medicinas o disciplinas colaborativas que amplían el menú de opciones para tender al bienestar y la salud. Homeopatía, acupuntura, meditación, masaje integral, yoga, tai-chi chuan y reiki son algunas recomendaciones con las que salieron de la consulta con su médico amigos que esperaban resolver molestias con una pastilla. “Queda mucho por recetar antes”, aseveran y la conclusión suena a Hamlet, reconociendo ante sí mismo y su amigo: “Hay más cosas en el cielo y la tierra, Horacio, que las soñadas en tu filosofía”.2. Médicos de cuerpos y almas”No es nada”, aseguraba tranquilizador, alborotándonos el pelo después de echarle un vistazo cariñoso al magullón de turno. Médico con todos los diplomas, a la hora de curarnos de palabra ejercía de papá. Aunque cosió de apuro varias cejas partidas y enderezó narices rotas como el mejor, supo enseñarnos pronto que amparo, diálogo y caricias encabezan la lista de remedios que el cuerpo necesita para no enfermar. “El sentido olvidado. Ensayos sobre el tacto”, de Pablo Maurette, me recuerda ese talante: despliega una historia literaria de la piel altamente recomendable para galenos.

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