A dieta por WhatsApp: el secreto de Fernanda Iglesias para bajar 10 kilos

“Bajé diez kilos. ¡Sí, estoy gritando!” Así dio a conocer la periodista Fernanda Iglesias su alegría luego de tres meses de dieta. En su cuenta de Twitter acompañó el texto con una foto con los resultados de un método que mezcla lo tradicional con lo innovador: a un plan alimenticio establecido por una nutricionista se le suma un grupo de WhatsApp donde unas diez mujeres que siguen la misma dieta se comunican entre sí, bajo la tutela de una coach. En diálogo con Entremujeres, Fernanda destacó que se trata de “una dieta común, como si fueras al nutricionista. La diferencia es que la nutricionista vino, armó el plan que es el mismo que siguen todas las chicas que están en el grupo de WhatsApp”. Así, la periodista resaltó que una de las virtudes más importantes es que “estás acompañada, contenida”. BAJE DIEZ KILOS!!!SI, ESTOY GRITANDOOOOOO pic.twitter.com/BXrLjACbXz— Fernanda Iglesias (@ferigle) April 15, 2018Mirá también Las claves de Haylie Pomroy, la creadora de la “dieta del metabolismo acelerado” que hizo Malena Guinzburg Por su parte, explicó que el papel de la coach aparece cuando alguna de las integrantes del grupo se siente mal o no quiere seguir la dieta. “Te da herramientas para que puedas completarla, te orienta para que no tengas hambre”, detalló y aclaró que tanto los nutricionistas como los coachs no quieren darse a conocer.Además de disfrutar con su nueva figura, la panelista atacó a algunos nutricionistas. Iglesias salió al cruce de quienes la cuestionaron teniendo como único argumento la falsa hipótesis de un régimen casi milagroso, acompañado de una red de mensajería. “No es mágico, no es un batido proteico”, aclaró al tiempo que mencionó que “no comés harinas pero tenés todos los nutrientes que necesitás”. Según la periodista, se trata de “una crítica sin información, de hablar por hablar”.Mirá también Metabolismo lento: los alimentos que desaceleran el gasto calórico Una de las críticas que se viralizó tras un posteo en Instagram fue el de la nutricionista María Agustina Murcho (en Instagram, @nutricion.ag), quien afirmó que “bajar de peso no es sinónimo de éxito cuando se baja por restricción”. Según la especialista, “la comida también es social y no hay que privar al paciente sino enseñarle cómo comer”. Además, añadió que “al dejar este tipo de alimentación vienen el rebote, las obsesiones con los alimentos prohibidos y el descontrol alimentario por la restricción” (en referencia a la ausencia de harinas).Mirá también Harinas más saludables: las opciones recomendadas por los nutricionistas 💭Antes de recibir comentarios como “criticas todo”, voy a aclarar que estas cosas hay que sacarlas a la luz. Como profesional de la nutrición, debo informar y alertar sobre los peligros de este tipo de publicaciones. No es que “critico todo”. Acá lo que sucede es que la mayoría de lo que se promueve es dañino para quien lo lee y cae en estas cosas. 💭Vamos punto por punto: ✔️Se habla de una dieta estricta donde se dejan las harinas (que yo calculo que son los hidratos en si, porque en ningún momento los nombra). Se le permite pan o galletas de arroz solamente. Entonces claro! Como no se va a bajar de peso? Si estamos eliminando un nutriente! Se baja agua y masa muscular! No hay éxito si lo que se pierde es músculo! ✔️Se habla de ir a un evento habiendo comido antes, y concentrarse en la decoración y no pensar en la comida. Aca nos olvidamos que la comida también es social, y que eso de tratar de esforzarse para no comer en el evento, en algún momento va a jugar en contra. ✔️Se habla de alimentación con todos los nutrientes. Falta el principal! El hidrato! Y si bien hay frutas que contienen algo de hidratos, no son fuente (en las guías alimentarias tampoco están dentro del grupo de los hidratos). Y dos rodajas de pan en un día no alcanza. ✔️Dice que “la gente flaca no piensa en comida”. Pensemos en una persona con anorexia, pensemos en personas obsesionadas con la comida en peso normal o bajo peso. Les aseguro que muchísima gente “flaca” como ella dice, piensa muchísimo en comida. Afirmar esto es justamente no saber de lo que se habla. 📣 Bajar de peso no es sinónimo de éxito cuando se baja por restricción! La comida también es social! No hay que privar al paciente sino enseñarle COMO comer! Ese es nuestro trabajo! Acá NO hay educación alimentaria, se fomenta la falta de educación! Al dejar este tipo de alimentación viene el rebote, las obsesiones con los alimentos prohibidos y el descontrol alimentario por la restricción! Una publicación compartida por Lic. Maria Agustina Murcho (@nutricion.ag) el Abr 15, 2018 at 4:06 PDT El rol del grupo de WhatsApp y del coach, en este método, es fundamental. Para empezar, Fernanda afirmó que, al seguir los mismos pasos, pueden ayudarse entre sí o darse ánimo cuando les sucede algo similar, ya que en general todas son mujeres que comenzaron y abandonaron dietas anteriores. Esto, para ella, resultó vital: “Es muy importante, no estás solo, te sentís acompañado y comprometido”, ya que las pacientes se exponen ante sí mismas y ante el especialista pero también ante sus compañeras. La parte “virtual” de la dieta fue para Iglesias uno de los puntos más destacados: “Me solucionó mucho por todo lo que trabajo y porque tengo dos hijos”. Así, definió “la practicidad” como lo mejor del método.Mirá también 5 pequeños cambios de hábitos que llevan a una alimentación más sanaFernanda Iglesias su alegría luego de tres meses de dieta. Otras de las características importantes, para ella, es que hay que ser muy organizado, “y eso lleva un trabajo extra”. “Tenés que tener los alimentos en tu casa, cocinarlo y prever algún tipo de situación” como comer fuera del hogar, explicó haciendo hincapié en que la magia no existe a la hora de bajar de peso. Y finalizó: “Se trata de comer sano, ser organizado y previsor. Pienso que los nutricionistas que venden su plan afirmando que ‘podés comer de todo’ sólo dicen lo que algunos quieren escuchar”.Mirá también ¿Dietas para adelgazar? Hábitos saludables para incorporar todos los díasMirá también ¿A dónde va la grasa cuando adelgazamos?

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