La primera vez es gratis: la particular llegada de Diego Simeone a la Selección

Habla de fútbol y se transforma. Piensa en los colores sagrados y le cambia la cara. En ese disco rígido mental, con el que convirtió la mayoría de sus goles con impactos certeros, está todo prolijamente ordenado. Igual que en el cuarto de la casa de la infancia, donde creció rodeado de paredes empapeladas con posters y fotos de esos ídolos, que en algunos casos luego llegaron a ser compañeros de ruta.Nombres, rivales, jugadas, resultados. Tres mundiales en el álbum de los recuerdos, más de un centenar de partidos y un apodo que en la combinación de esas cinco letras, evitan cualquier tipo de presentación.La placita de Palermo Viejo era su dominio. Tardes enteras con arcos armados con prendas de vestir, rodillas lastimadas en cada caída y goles gritados como si fueran finales en desafíos barriales. Porque siempre se brindó al límite, porque siempre se jugó a fondo.Hasta que los viajes eternos en el colectivo 34 cambiaron el potrero por el predio de Ezeiza. Hasta que los primeros goles con la camiseta de Gimnasia y Esgrima de Villa Luro, pasaron a ser cabezazos que le dieron al país alegrías con forma de Copa América. Hasta que la camiseta de Vélez le dejó lugar a la del escudo de la AFA.Ese pibe con cara de adolescente que a los 17 años creyó que alcanzaba la gloria, se sintió tan a gusto que la transpiró durante una década y media transformándose en un referente infaltable ante cada convocatoria.Como un capitán vistió orgulloso la cinta con la que lideró a la tropa ante cada duelo. Como un soldado luchó contra una rotura de ligamentos para poder jugar el Mundial de 2002 y retirarse pleno y vigente.Se nombra al Cholo y no es necesario agregar nada. Hablan por él su intensidad en cada jugada, su personalidad para los partidos decisivos, su contagio permanente a sus compañeros. Su entrega y su enorme coraje para que toda la patria futbolera sintiera que con su presencia, jamás podían pasarnos por encima.Visceral, sanguíneo y con todos los atributos de un líder, Diego Simeone es un pedazo grande de la Selección Argentina, a la que accedió jugar sin cobrar un centavo, como contó en Alma de Potrero. Con la camiseta pegada a la piel y el cuchillo entre los dientes.Hacé click aquí para conocer más sobre la programación en deportes, cine y series de DIRECTV

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