“El feminismo no tiene dueño, no es de izquierda ni de derecha”

-¿Macri es feminista o se hace?-Bueno… yo tenía mis prejuicios contra él. Y me sorprendió su agenda feminista, la verdad que no lo vi venir…. Yo nunca milité en el Pro, siempre estuve ligada al movimiento de mujeres y debo decir con honestidad que me sorprendió, porque de pronto estamos debatiendo hoy en el país un tema tan postergado como la igualdad, que ni siquiera se trató en la gestión anterior, con una mujer al frente del Gobierno. Yo lo conocí a Macri a las tres semanas de haber asumido, cuando le comenté a la ministra de Desarrollo Social que nunca un presidente había recibido a los familiares de víctimas de femicidios. Y a los tres días me informaron que el presidente se iba a juntar con 5 familiares. Y luego, de a poco, fue apareciendo la agenda feminista como política de Estado. -Usted militó a favor del aborto desde la ONG feminista la Casa del Encuentro hasta que se hizo cargo del Instituto Nacional de las Mujeres. De alguna manera saltó del otro lado del mostrador y recibió fuertes críticas de un sector feminista por “abandonar la calle” para formar parte de un “gobierno conservador y anti abortista”. ¿Tiene ideología el feminismo?-El Presidente fue muy valiente en poner el aborto en la agenda pública. Ojalá haya muchas mujeres feministas en todos los sectores políticos, gremiales, universitarios… La única ideología del feminismo es la que lucha por la igualdad de sexos y la no violencia, desde el lugar que se puede. Yo no creo en el femistómetro. A mí me duele mucho cuando alguien se adueña de la vara para medir quién es más feminista que quién. El feminismo no tiene dueño. Cuando acosan a una mujer o cuando la matan, no le preguntan si es de derecha o de izquierda. – ¿La agenda feminista, con el aborto, la licencia por paternidad y la paridad salarial, la instaló el Gobierno o la calle?Mirá también Fabiana Tuñez: la mujer que convirtió su mayor debilidad en fortaleza- Las dos cosas. Hay una agenda que trabajamos desde el movimiento de mujeres hace muchos años y que se ha instalado con fuerza en la sociedad desde 2015, luego de las marchas #NiUnaMenos. Y también hay que decir que el Gobierno supo escuchar ese reclamo de la sociedad. Habilitó un debate muy postergado. Esto tiene que ver con el estilo de Macri, de preguntar y escuchar, a pesar de las distintas voces de su gobierno. – A propósito, no cree que faltan más voces de mujeres en un gobierno que busca ser “feminista”. De los 20 ministerios solo dos (Desarrollo Social y Seguridad), están al frente de mujeres. ¿Está a favor del cupo femenino?-Hay que seguir trabajando, yo soy una defensora histórica de la ley de paridad. Es cierto que faltan más mujeres en el gobierno, pero de a poco vamos a ir transitando hacia un mayor equilibrio entre los sexos, porque eso le hace bien a la política. Ahora son pocas pero se hacen notar: son fuertes, de peso, con voz alta. Además, por primera vez tenemos una gobernadora en una provincia históricamente gobernada por hombres. Yo, por ejemplo, en mi Instituto tuve total libertad para nombrar a las mujeres que me acompañan, todas expertas en sus temas, se jerarquizó el organismo, que este año tiene un 30% más de presupuesto y ampliamos la línea 144 de atención a las mujeres. El presidente demuestra con hechos, no con palabras, que está dispuesto a defender la agenda feminista. -Según un reciente relevamiento de Clarín, la iniciativa de legalización del aborto tiene 102 diputados en contra y 94 a favor, aunque hay al menos 29 indecisos y otros 19 que todavía prefieren no pronunciarse. ¿De qué lado cree que se inclinará la balanza?-¡Ahhhh, si tuviera la bola mágica!. Yo creo que ya es un paso muy importante que el debate llegue al recinto. Lo que tiene que quedar claro es que en la Argentina ya no hay ningún tema tabú, ni siquiera el aborto. En democracia se deben debatir todos los temas y buscar los puntos en común.- ¿Qué opina de las denuncias por acoso sexual retroactivas? ¿Tienen que tener alguna “fecha de vencimiento” o no?- Yo creo que siempre es bueno que una mujer se anime a denunciar, porque nos enseña. Si una mujer se sintió en algún momento acosada, violentada, y luego de todo un recorrido entiende que eso no estuvo bien, adelante, que denuncie. Aprendió que no debe naturalizar lo que le pasó. Antes, si alguien le decía una grosería por la calle, bueno, se la bancaba. Ahora no. La mujer fue tomando conciencia de qué tipo de conductas no quiere más. Y se lo deja bien claro a los que todavía no entendieron que las cosas cambiaron, que lo que antes era gracioso hoy es violento. -El movimiento #MeToo, apoyado por más de 300 figuras norteamericanas, animó muchas de esas denuncias. ¿Avala usted los escraches públicos o cree que las denuncias deben hacerse primero ante los tribunales? ¿Está bien que la condena social en las redes reemplace a la Justicia?- Siempre es mejor ir a la Justicia, pero también es cierto que no todas las mujeres están en condiciones de hacerlo, y que la Justicia es muy lenta. Hay jueces que tienen que sacarse esa venda machista que tienen puesta para empezar a mirar la realidad con lentes violetas, el color de la lucha de las mujeres. – Vargas Llosa dijo la semana pasada que las feministas radicales son las mayores enemigas de la literatura y criticó un proyecto español que pretende eliminar de las aulas a autores considerados machistas, como Pablo Neruda. ¿Hay riesgo de que cierto feminismo se convierta en un nuevo totalitarismo? – Hay muchos varones que se agarran de esa minoría que es el feminismo extremo para justificar y seguir sosteniendo la cultura patriarcal y machista. En realidad esos grupos radicalizados hoy por hoy son minoritarios dentro de lo que es un movimiento de mujeres, y no le hacen nada bien. No estoy de acuerdo con eliminar a autores machistas de la escuela, en todo caso hay que fomentar el espíritu crítico, hay que cuestionarlos, pero no prohibirlos. Ya tuvimos demasiadas prohibiciones. Los cambios en toda sociedad se tienen que ir produciendo de a poco. Hay procesos que se van decantando solos. Seguro que irán apareciendo autores nuevos que hablarán de otras cosas. Hace 60 años los escritores hablaban de esa sociedad, reflejaban lo que pasaba en ese momento. – Hablando de extremos….¿Defiende el lenguaje inclusivo? ¿Utiliza la palabra “portavoza”?- Creo que lo que no se nombra no existe. Si entrás a un lugar y hay hombres y mujeres, está bien referirse a “todos y todas”, pero tampoco hay que sumergirse en profundidades….. No creo que haya que usar el término portavoza cuando hay otras palabras neutras que pueden identificar a varones y mujeres.Mirá también Las 12 claves del debate sobre la despenalización del aborto – Hace algunos años usted se dedicaba a vender y comprar autos. ¿A quién nunca le compraría un auto usado?- A ningún fundamentalista, ya sea hombre o mujer. No me gustan de ningún color – Luego de la masiva movilización por el Día de la Mujer (8M) muchos hombres admiten sentirse descolocados… Reconocen que ya no saben cómo encarar a una mujer, si tienen que pagar en la primera cita o abrirles la puerta del auto… El otro día, por ejemplo, un editor de este diario decía medio en broma y medio en serio que hoy el peor insulto para un varón es que lo tilden de machista. ¿Vamos hacia la “era del piropo 0”?- ¡Ojalá! Creo que los varones están entendiendo que el piropo no es algo inocente, porque pone a la mujer en el lugar de un objeto.Mirá también Hubo récord de gente por el 8M en el Congreso y el aborto legal fue el principal reclamo -¿Pero eso no es fundamentalismo también? ¿Acaso no existe el piropo buena onda, el que hace sentir bien a una mujer?- El problema es cuál es el límite…, tal vez para una mujer es buena onda, pero para otra no. El piropo tiene trampas… Después vienen las confusiones y el varón se cree con derecho a más… – Cuando Cacho Castaña dijo aquella polémica frase sobre la violación (”si es inevitable relájate y goza”), usted lo citó para hablar. ¿Se reunieron? ¿Se puede educar a los “viejos machistas”?- No, no, no vino… Yo creo que una persona que ha vivido 60 años en el machismo es muy difícil que pueda cambiar. Hay que apostar a las nuevas generaciones. Recién vamos a ver los cambios en los chicos que ahora están haciendo el jardín de infantes…. Tienen que pasar 20 años para que tengamos la primera generación de hombres y mujeres nacidos y criados con los mismos parámetros. En el medio tenemos que ir adaptándonos…Mirá también Claves de la ley de equidad de género: igualdad salarial “estricta” y más licencias para padres – A pesar de todas las marchas y la mayor toma de conciencia sobre la violencia de género, ¿por qué no bajan los femicidios? ¿Qué estamos haciendo mal?- Es cierto, en los últimos 10 años no logramos bajar las muertes. Se produce un femicidio cada 30 horas. Y es porque todavía está muy arraigada la cultura machista, sobre todo en las provincias, y en la propia Justicia, donde aún se sigue desconfiando de la mujer. Pero igual hay algo positivo: las llamadas al 144 para pedir ayuda y asesoramiento no paran de crecer. Hay mayor conciencia. Eso nos permite ver el vaso medio lleno: son mujeres que se animan a dar el primer paso. – Ya se habla de “la revolución imparable” de las mujeres, pero ¿puede haber una verdadera revolución con el vaso por la mitad?- Sí, yo creo que esta revolución es imparable, porque el camino no empezó ahora, viene desde hace mucho tiempo, cuando las mujeres no podíamos votar, estudiar, trabajar. Es un proceso que me trae a la memoria a Julieta Lanteri (primera egresada del Colegio Nacional de La Plata), que dijo que aunque las mujeres no podían votar, nada les impedía presentarse para ser elegidas… Y entonces se presentó a una elecciones municipales de principios de 1900. Todos se burlaron de ella, pero Julieta siguió adelante, con su vestidito blanco, parada en el banco de una plaza, haciéndose escuchar. Obvio que no ganó, pero dio un gran paso. Y muchos de los derechos que hoy gozamos son gracias a las mujeres que nos precedieron. Hoy seguimos avanzando. Somos imparable, claro que sí.

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