Cuando una corrida contagia de energía a una ciudad

“Preparate para adueñarte de la ciudad con tus React”, decía la invitación que Nike mandó la semana pasada, luego de lanzar mundialmente su nuevo modelo de zapatillas para correr.Nadie sabía qué iba a pasar. Solo estábamos invitados a correr desde el Obelisco hasta House of Go, el espacio lúdico y sensorial que abre mañana, para que el público pueda experimentar las sensaciones que generan las React. Una vez en el Obelisco, un grupo de atletas, periodistas e influencers, entre las que estaba Cande Molfese, comenzamos la entrada en calor, comandados por los coaches del NRC Bue.Ya desde el vamos, se empezaba a percibir un clima de fiesta. Entre gritos, silbatos y aplausos, uno de los pacers acompañaba al grupo en bicicleta, musicalizando con cumbia y reggaetón. Nadie podía resistirse a correr. Todos queríamos correr. Al fin de cuentas, el calor del día empezaba a apagarse lentamente al paso de nuestro trote. ¡No, no era una película! Era algo real. Estábamos atravesando Buenos Aires en medio del atardecer, mezclados con personas que regresaban a sus hogares después de un agotador día de trabajo. Las calles de la ciudad todavía eran un hormiguero de gente que iba y venía. Y nosotros estábamos allí. Listos. Ansiosos. Con ganas de empezar a correr cuanto antes, porque sabíamos que íbamos a ingresar en un sinfín de sensaciones y sorpresas. Algo estaba sucediendo. Algo sucedía ese jueves 1 de marzo, y todos querían saber qué iba a pasar.La corrida, que empezó al atardecer y terminó después de las 21 hs, tuvo un clima festivo y adrenalínico.La idea de correr en medio de una ciudad que no está detenida, como suele ocurrir los domingos a la mañana, por sí solo es un disparador que nos sumerge a lo desconocido. Y a lo adrenalínico. Salir desde el Obelisco, a las 19.30, más aún. ¿Temor? No, en absoluto. Tan solo ganas de correr.Tomar la Avenida Corrientes hasta Florida ya nos indicaba que la corrida iba a ser larga (finalmente, fueron poquito más de 10K). Volver a 9 de Julio por la peatonal Lavalle, esquivando personas, agradeciéndoles a otras, también nos ayudó a asumir que el público, los que no corrían, se sentían identificados.La música, claro, contagiaba. Y escucharla no hacía más que impulsarnos a continuar. A esa altura, ya quedaba claro que más que una corrida de 10K, lo que se estaba viviendo era una fiesta en las calles de Buenos Aires.Cruzar unas palabras con María de los Ángeles Peralta, doble representante olímpica, hacía más fácil todo. Generosa y carismática, comentaba qué tal le resultaron las Nike React. “Me siento tan bien arriba de ellas que hasta me animaría a correr un maratón”, dijo sonriente y volvió a correr impulsada por una sensación de total independencia.A la altura del Teatro Colón apareció una de las primeras sorpresas. Skaters y bailarines de hip-hop que hacían lo suyo, ¡y lo hacían muy bien! De pronto, saludaban y, por un rato, invitaban a verlos. Cuando el grupo de corredores decidió continuar, un señor mayor, de unos 70 años, se puso a bailar, se quitó el saco y sacudió todo el cuerpo. Los aplausos fueron para él. Se los merecía, cómo dudarlo. Al volver a correr, los skaters tomaron la delantera en la corrida y le dieron un color diferente. Se cruzaban entre los corredores. Se reían. Se divertían arriba de sus tablas, mientras el grupo les festeja los malabares.En el Teatro Colón, los skaters y bailarines de hip hop se mezclaron entre los corredores.Lo real es que la tarde empezaba a ganarle al día. Las luces de las calles ya estaban encendidas. 9 de Julio estaba iluminada por completo. Levantar la vista casi desde el fondo mostraba una masa de personas que crecía en cantidad. ¡Y todavía faltaba para llegar a la posta final!Mariela Ortiz, una madre de 41 años que corre profesionalmente, iba como una más junto con chicos que doblaba en edad. Si ella, lejos de cualquier prejuicio, se estaba divirtiendo, por qué no hacerlo uno mismo. Si solo se trataba de correr sin presiones, por el solo hecho de hacerlo en libertad. Sin ataduras.De los 30 originales, el grupo ya tenía cerca de 100 personas. El número crecía a medida que las calles iban quedando atrás.​Todos, impulsados como cohetes hacia adelante, se adueñaron de la Avenida Santa Fe hasta llegar a Callao.Por la zona de bares de Recoleta, aquellos que disfrutaban de un after office o de un happy hour con amigos, hicieron una pausa para levantarse de sus mesas y aplaudir a los que iban corriendo como Forrest Gump. La buena onda aumentaba a medida que se sumaban los kilómetros.En la zona de bares de Recoleta, aquellos que disfrutaban de un happy hour se levantaron de sus mesas para alentar a los corredores.Cuando pasamos por la puerta del cementerio de la Recoleta, hasta una estatua humana se puso a correr. De nuevo, ¡no era una película! Eso estaba sucediendo.La aventura siguió hasta Avenida Pueyrredón y Avenida Libertador. De pronto, Santi Chao, uno de los coaches de Nike, nos dijo que levantáramos la vista para mirar a lo lejos la Facultad de Derecho. Un mapping multicolor dibujaba imágenes en las columnas de la fachada. Si verlo de lejos generaba emoción, al llegar a las escalinatas, todas esas sensaciones quedaron reducidas a la nada, porque estar ahí, al lado, y prácticamente poder tocarlas, nos llenó de alegría. Un mapping multiculor sobre la fachada de la Facultad de Derecho acaparó la atención y el entusiasmo de todos. Fue una escena única.“Es increíble ver cómo se van sumando más y más corredores. Esta corrida es diferente a todo porque aumenta en número a cada paso. Correr es eso, es ir hacia adelante empujados y alentados por todos”, decía Belén Castillo, pacer del NRCBue. En ese instante, el contagio de corredores era tan grande que servía para demostrar una de las aristas positivas de esta disciplina: correr moviliza, motiva y potencia todos los sentidos. Correr, en verdad, es una buena respuesta a todo.Después de las imágenes en la Facultad de Derecho, continuamos por la Avenida Figueroa Alcorta hacia Plaza Uruguay, donde jugadoras y jugadores de fútbol que estaban practicando, dejaron de patear la pelota para sumarse a la corrida con botines y medias altas.En los siguientes kilómetros, atletas de elite y amateurs se unieron a una masa uniforme que avanzaba al ritmo de la música, de los aplausos y de los gritos de aliento. ¡La fiesta se ponía cada vez mejor!En el parque Las Heras, ese enorme pulmón verde de la ciudad de unas 12 hectáreas, una clase de yoga al aire libre acaparó la atención de todos. Pero por un instante, los yoguis dejaron la meditación física y mental para pasar a la acción. El camino se prolongó hasta el Nike Buenos Aires, del Alto Palermo, donde semanalmente se juntan los corredores del NRCBue.Minutos después, los casi 300 corredores llegamos a Plaza Italia. Con una gran dosis adrenalina, la corrida nos daba la pauta de que algo más podía suceder. Y así fue. Una gran batucada nos llevó a bailar al ritmo de los tambores. Incluso, a las personas que salían del subte después del trabajo. Hasta los que no suelen animarse a bailar se movieron a pleno. ¡Fue uno de los mejores momentos de esta aventura! Y duró más de lo que se esperaba, porque nadie paraba de tirar pasos. Si al comienzo, la cumbia y el reggaetón habían sido los protagonistas, ahora las estrellas eran los tambores. Todos sacaban fotos y compartían en sus redes sociales la buena onda que se vivía allí.La batucada en Plaza Italia potenció la energía que se vivió en la corrida y logró hacer mover hasta a quienes salían del subte. Ya no quedaba mucho para llegar a House of Go, el destino final de lo que fue una corrida nunca antes vista. Todos juntos alcanzamos la puerta para seguir descubriendo nuevas sensaciones en ese espacio multisensorial que fusiona arte, tecnología y deporte.Si la experiencia había sido altamente festiva, cruzar unas palabras con Paula Pareto terminó de cerrar una jornada excelente. La yudoca, una de las invitadas, junto con Fiorella Chiappe, Damián Moretta, Sofía Luna, Mariela Ortiz, María Peralta, Jennifer Dahlgren, Juani Hernández y Ayelén Tarabini, entre otros, contó parte de la fórmula de su éxito: hacer las cosas paso a paso, ir en el día a día, sin olvidarse el origen. Y tenía (tiene) razón. De esa forma, las cosas y las personas vuelven a su estado natural.Paula Pareto, campeona olímpica de Judo, fue una de las que se sumó en la recta final, junto con otros atletas, como Jennifer Dahlgren, Juani Hernández y María Peralta. House of GoAbierta, de manera gratuita, los fines de semana del 3 al 18 de marzo, de 16 a 21hs, esta casa conjuga una experiencia multimedia para que los visitantes, además de probar las zapatillas Nike React en la cinta y en el asfalto, se sumerjan en tres espacios creados y diseñados por el grupo Cinco, Leonardo Solaas y Marcelo “Lolo” Armendariz, accedan a los distintos talleres y charlas, y disfruten de la música de los DJs invitados. Mirá también House of Go: la casa donde se fusionan el arte y la tecnología con el deporteAgea+ para Nike

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